Albert Boadella

 

director de la compañía de teatro Els Joglars

 

 

8-X-2003

Albert Boadella fundó en 1962 (con 19 años) la compañía Els Joglars. Desde entonces suman ya 30 obras, series de televisión, textos teatrales y, sobretodo, muchas dosis de polémica. Su forma de entender el teatro y su humor corrosivo le ha creado unos cuantos enemigos. Entre ellos, el franquismo por “La torna” (por la cual Boadella fue encarcelado y, tras ingresar en el Hospital Clínic, se fugó a Francia), los obispos por “Teledeum” y Jordi Pujol por “Ubú President o los últimos días de Pompeya”. Esta última obra, junto con “La increíble historia del Dr.Floit & Mr.Pla” y “Daaalí!”, forman parte de la Trilogía, con la que Els Joglars celebraron su 40º aniversario en 2002. Aunque Boadella nació en Barcelona, Els Joglars se “autoexiliaron” a Pruit en 1972, un pequeño pueblo a 100 kilómetros de la capital cercano a Vic (Osona). Ahí es donde viven y trabajan cuando preparan sus obras, aislados de la gran ciudad. Ahora regresan con “¡Buen Viaje, Excelencia!” de la mano del productor Andrés Vicente Gómez (productor también de la oscarizada “Belle Époque”), quien, tras ver “Daaalí!” en Madrid, encargó a Boadella una película sobre Franco.

 

Una de las cosas que pretende evidenciar en la película es lo que ha llamado la “síndrome de Estocolmo de todo un pueblo” por haber tenido la paciencia de esperar que la naturaleza hiciera aquello que en tu opinión se debería haber hecho antes, es decir, terminar con el régimen de Franco. Pero esta especie de masoquismo…¿Lo atribuye exclusivamente al pueblo español o es extenso al ser humano en general?
Esto forma parte de la especie humana, porque hay un momento a partir del cual la duración de una tiranía hace que la gente se acomode, busque agujeros por todas partes y termine produciéndose un equilibro perverso. Eso sucede en cualquier relación humana, ya sean negocios/relaciones relaciones de pareja , se producen estas situaciones.. A veces son tiránicas por un lado o por el otro, o por las dos, pero llega un momento en que uno se ha acostumbrado de una forma tremenda al otro De eso se han hecho muchas novelas y películas. Forma parte de la genética humana.

 

 

Ya ha dicho que la característica principal de Franco era su mediocridad. A pesar de que actualmente gozamos de un estado democrático y de elecciones libres, ¿la mediocridad no es acaso un calificativo aplicable también a muchos políticos actuales?
El problema es que la clase política que tiene acceso al poder debe cumplir unas determinadas características de mediocridad. Las personas muy inteligentes evidentemente son sensibles, tienen sensibilidad. Son gente considerada peligrosa para ejercer el poder porque a veces tienen contradicciones, sentimientos, ideas, cambios de orientación en algún aspecto…. Por eso la figura del hombre mediocre, de aquel que tiene la piel gruesa, es una herramienta más preparada para ejercer el poder. La sensibilidad o el buen gusto no son precisamente los rasgos del poder; por lo tanto nos encontramos con que la gente que en estos momentos están en los puestos de responsabilidad son gente de una cualidad ínfima, en general.
Entonces, en las elecciones tenemos que escoger entre un tonto y un imbécil. ¿Cuál es el resultado? El resultado es que al final a la gente le da lo mismo. Se nota una indiferencia, que es lo que está pasando ahora.

 

 

Els Joglars desde siempre se han desmarcado del mundo del teatro catalán oficial, sobretodo el de Barcelona. Ahora que habéis hecho una película, ¿vuestra actitud es la misma respecto al cine español?
Siempre hemos intentado de estar un poco al margen. En el caso del teatro, el de aquí ha sido un teatro vasallo de las instituciones y también de las grandes historias, como la Barcelona 1992 o ahora eso del Forum 2004. Hemos querido mantener unos niveles de independencia que, desagraciadamente o por suerte, los da la independencia económica. Nosotros hemos sido muy independientes ya que, básicamente, nos ha pagado el público. También hay instituciones que nos han dado subvenciones, pero nunca se ha tratado de nada importante.
En el caso del cine es diferente. El cine es un mercado mucho más complejo, vamos: el cinema es el Mercado total y absoluto. Pero nunca entraremos en el conjunto de la historia del cine español, al cual, además, detestamos. Lo más desagradable del cine es el cine español. Es una cosa insoportable, porque no hay infraestructura, no hay una buena industria cinematográfica… es algo muy cutre. A veces hay unos tíos que tienen cierto genio y hacen una buena película, pero es algo esporádico. No es como en los Estados Unidos, donde tienen una infraestructura importante.

 

 

Hablando de los Estados Unidos, “Soldados de Salamina”, la película de David Trueba protagonizada por Ramón Fontserè, ha sido escogida por la Academia de las Artes y las Ciencias de España para ser la candidata a los Oscar de Hollywood. Por su parte, “¡Buen Viaje, Excelencia!” empezará su periplo internacional en el Festival de Tokyo, que se celebrará en noviembre. Aún falta mucho, pero… ¿Sería posible ver a Albert Boadella en la edición de los Oscars del 2005 recogiendo el premio a la mejor película extranjera?

No, yo creo que no. En todo caso esto sería un accidente laboral. Ha habido algunos premios que nos han concedido y que al consultarnos hemos rechazado. Porque este delirio de los premios que hay en nuestra sociedad, en la que cualquier asociación de vecinos da premios a los vecinos de al lado, es una locura. Darse tantos premios y todo el mundo encontrarse fantástico… A mí me parece una cosa muy repugnante. De modo que yo, por ejemplo, supongo que nunca me darán un Premio Goya, pero si me lo diesen por supuesto que no lo recogería. Ya les aviso antes que no me lo den. Tengo una auténtica alergia a esta fiebre de los premios. Por tanto, esta situación que has descrito es ciencia ficción, o si lo hago es que estoy delirando o tan senil como el señor Franco. Lo cual también es posible, todos podemos pasar por eso.

 

 

Hace años, en motivo de la polémica de su obra teatral “Teledeum”, aseguró que la mayor publicidad que nunca les han hecho fue gracias a la controversia levantada por los obispos. ¿Puede volver a suceder lo mismo con “¡Buen Viaje, Excelencia!”, pero esta vez desde otros sectores?
No lo creo. Porque el mundo del franquismo -aunque existe: esa España subterránea en la que el franquismo ha quedado enquistado, no se ha desmontado del todo-, toda esa gente que tienen cierta condescendencia respecto Franco saben que cualquier expresión pública favorable a Franco será muy mal considerada. Por lo que, para decirlo de un modo, el ataque de rabia lo harán en el lavabo, pero no públicamente.
El caso de los obispos era distinto porque ellos disponían de una tribuna pública con sus homilías y un público que los escuchaba. El franquismo existe, pero a escondidas, está muy desprestigiado públicamente.

 

 

Pero la semana pasada, en la presentación de la película que hizo en el Fnac-Triangle, hubo un joven espontáneo que empezó a gritar defendiendo a la Excelencia.
Pero estos son los que están enfermos de los nervios, eso es distinto. Los hay en todas partes, es una cosa residual. Yo no digo que un enfermo de los nervios no haga una tontería, un disparate… Pero eso está en el fútbol, en todas partes.

 

 

Els Joglars, con su recién cumplido 40º aniversario, están viviendo uno de sus mejores momentos: varios libros publicados (entre ellos la totalidad de sus obras por parte del Institut del Teatre y la autobiografía de Boadella: “Memorias de un bufón”), exposiciones, su primera incursión en el cine y una adaptación novelada del guión de la película que ha titulado “Franco y Yo”,… Y encima dentro de poco se marchará Jordi Pujol, con quien siempre han mantenido una relación muy tensa. ¿Van a echar de menos al president de la Generalitat?

Pues no, para nada le vamos a echar de menos. No ha sido un hombre que nos haya facilitado para nada las cosas a Els Joglars. Siempre que ha podido nos ha buscado inconveniente. Desde este punto de visto no sentiremos ningún tipo de añoranza. Lo único que podría pasar es que lo que venga sea peor.

 

 

¿Sería posible un “Ubú President” con Pascual Maremàgnum (seudónimo con el que Els Joglars bautizaron al personaje que representa a Pasqual Maragall en una de sus obras)?
Es perfectamente posible, ya dimos una muestra de eso al final de “Ubú President”. Pero la verdad es que no creo que resulte un personaje tan fantástico desde un punto de vista teatral como es Pujol, en su faceta de payaso. Ni tampoco creo que desde el punto de vista político haga tantos méritos como para que se merezca una obra. Lo espero, vamos. Pero si fuera preciso también lo haríamos.

 

 

Els Joglars ya están preparando su nueva producción teatral prevista para enero del 2004. ¿De qué trata?

Inicialmente está basada en un entremés de Cervantes llamado “El retablo de las maravillas”. Es una historia basada en la leyenda oriental del vestido nuevo del emperador, quien en realidad iba desnudo. Estamos trabajando en ello. Vamos a hacer una evolución hasta nuestra contemporaneidad; empezamos en el pasado, en el siglo XVII, pero luego lo llevamos hasta nuestra sociedad, con los mismos engaños y virtualidades. Pero aún estamos en la fase inicial de construcción de la obra.

 

 

¿No tienen previsto cambiar su sede? ¿No les gustaría dejar Pruit y venir a Barcelona?
No, de ningún modo. La sede de Pruit ha sido formidable para la compañía. Precisamente, yo creo que una de las mayores potencias de la compañía ha consistido en estar instalados en Pruit, y que los actores estén en contacto con el medio rural. Eso ha hecho que la compañía tuviera una forma de trabajar muy especial y original. La gente tiene que tener cierta concentración con el trabajo pero al mismo tiempo debe estar en un ambiente relajado, con la compañía de una naturaleza preciosa y fuera de lo que es la gran interferencia de las grandes ciudades, como son Barcelona, Madrid, París, Londres,. Donde estás con unas interferencias constantes y no hay manera de sostener tu propio tiempo y tu propio ritmo. Desde el punto de vista creativo es muy importante mantener esta distancia.

 

 

Uno de los lemas del decálogo d’Els Joglars es: “Serás agropecuario”. ¿Tiene este sentido?

Es medio irónico pero sí, nosotros estamos para otra manera de vivir. Comprendo que es muy difícil que eso se pueda expansionar a todo el mundo. La sociedad está organizada alrededor de los grandes núcleos urbanos, pero creo que el paso futuro del hombre quizá no sea vivir exactamente en el campo pero sí que es vivir con una determinada calidad de vida, concepto que yo creo que no quiere decir dinero. No tiene nada que ver con el dinero. Bueno, quizá es más caro vivir con cualidad; pero quiere decir un sentido diferente de la vida, del tiempo, de las cosas que nos rodean, de disfrutar a veces de las cosas más sencillas. En fin, cuando uno tiene la naturaleza tan cercana, el solo hecho de despertarse por la mañana y ver el rocío que hay en el campo delante de casa es todo un placer. Son placeres.diferentes.

 

 

¿Esto es lo que practicaba Josep Pla?
Si, Pla es un maestro en estas cosas. Por eso siempre digo que Josep Pla es un gran filósofo en el sentido que, sin hacer de filósofo, explicó unas que induían a una vida más agradable, una vida más equilibrada, más armónica de la que desgraciadamente se ha impuesto en el conjunto de la sociedad actual.
Yo creo que esos son los terrenos de la izquierda. Otras cosas seguramente serán más prácticas para conseguir votos etcétera, ¿Pero qué es lo que desea el hombre? ¿Ir cada fin de semana al mejor restaurante gastronómico, tener el mejor coche y cambiarlo cada año? Si este es el único objetivo del ser humano -que ha terminado por ser el único, éste y tener doscientos canales de televisión e ir calentando el mando a distancia- si de verdad ése es el único objetivo de los individuos actuales. Pues vaya mierda de individuos, ¿no? ¡Es sórdido! Lo que se llama la izquierda tendría que intentar construir una vida para que eso no fuera así.

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