Pep Bou

 

 

director de teatro

 

 

23-XII-2004

Pep Bou lleva 20 años soplando y creando burbujas. Lo celebra en el TNC mediante Diàfan, un espectáculo con el que culmina toda su trayectoria anterior: “Bufaplanetes” (1982), “Sabó sabó” (1990), “Ambrossia” (1998) y “Bombolles amb orquestra” (2002). Le acompaña Luis Bevià y, tras los bastidores, el peso de su compañía: Fernando Bernués (de la compañía vasca Tanttaka Teatroa), la bailarina y coreógrafa Marta Carrasco y el director de la Orquestra de Cambra de Granollers, con sus once músicos respectivos. El resultado final es una mezcla de aire, agua, luz y música, pero también de jabón; elementos que Bou combina con virtuosismo hasta conseguir poemas visuales al más puro estilo Brossa.

 

¿Cómo surgió la idea de titular Diàfan al espectáculo?
La palabra “diàfan” viene del griego y hace referencia a un lugar nítido, transparente, con una luz plateada,… Donde todo se perfila y la luz pasa sin pararse, pero si hay un poco de humo la luz se para ahí, si hay calima lo ves poco definido… La palabra “diáfano” quiere decir esto: un espacio nítido y completamente transparente donde ves que hay luz pero no como pasa. Esto se parece a la burbuja, que es totalmente transparente pero refleja todo lo que la rodea como un espejo. En un espacio diáfano se vería la burbuja más bonita, más perfilada, pero nosotros rompemos lo diáfano dando color a la burbuja y metiendo humo adentro. Partimos de un mundo diáfano pero después lo cambiamos.

 

 

Con este espectáculo conmemora los 20 años haciendo burbujas. ¿Es un aniversario más o “Diàfan” marcará un antes y un después en su trayectoria?
Esto no lo sé. Cuando terminas un espectáculo de burbujas piensas que no vas a hacer otro nunca más, porque crees que has llegado al límite de los límites. Después te das cuenta de que no, que al cabo de los años, una vez ruedas y maduras un mismo espectáculo, surgen cosas nuevas que no puedes incorporar en él y que las debes plantear en uno nuevo.
“Diàfan” conmemora 20 años y enseña muy bien la experiencia acumulada, pero las burbujas que hacemos son completamente diferentes de las de los otros espectáculos aunque se ve el bagaje de estos 20 años. De momento nos hemos parado aquí. Este espectáculo va con andaderas, todavía va sujetado en ciertos aspectos. El mundo de la burbuja es tan cambiante que pasa un año hasta que no empiezan a repetirse cosas. En general se repiten bastantes cosas, pero nunca las mismas al mismo tiempo. Aquí hemos hecho ya cinco espectáculos, y en todos ha cambiado la durada de los experimentos. Eso nos complica las cosas, porque la orquesta sigue su ritmo, pero conseguimos hacer un trabajo muy bonito juntos.

 

 

Además, en “Diàfan” hay una orquesta que toca en directo…

La primera experiencia fue en la Ópera de Vilnius, capital de Lituania. En este país están haciendo cosas con la intención de abrir el país en todos los sentidos. Han querido que esta Ópera fuera un teatro donde se hicieran cosas más allá de la estricta ópera. Nosotros participamos en el Festival de Vilnius de 1999. Y, en el 2002, nos encargaron un espectáculo con la Orquesta Simfónica de Lituania con director ruso Rinkevicius. Fue una experiencia muy interesante que pensamos que podríamos reproducirla aquí. La Orquestra de Cambra de Granollers se interesó e hicimos “Bombolles amb orquestra” por cuatro ciudades catalanas en el 2002. Cuando estábamos ideando “Diàfan” pensamos ¿Por qué no aprovechar “bombolles con orquestra” y sus mismas texturas musicales?. Rehicimos el repertorio, con algunos temas ya del interior y algunos nuevos, propuestos por el director Francesc Guillén. La verdad es que cuando me dicieron barroco, pensé “¿¿Barroco??” Pero una vez lo escuché… La música en directo es irresistible y las burbujas entran plenamante en ella.

 

 

Después de cosechar éxitos por todo el mundo durante 20 años, ¿Se sientes quizá poco reconocido en casa?
Yo nunca trabajo para que se me reconozca nada, soy franco. En todo caso intento que los espectáculos gusten, que la gente encuentre en ellos belleza y emoción. Es cierto que actúo poco en Catalunya, y en Barcelona aún menos. Pero, por ejemplo, las entradas aquí se agotaron en tres días y ya no quedan; esto significa que por parte de la gente hay interés por mi trayectoria y ganas de ver el mundo de la burbuja. En el mundo no hay nadie más que lo haga en un formato teatral, y luego me encuentro que en Cataluña a veces me dicen “¿Aún haces burjas? ¡Qué chollo!” Hay cierta actitud peyorativo, pensando que no hago teatro, sino burbujas. En otras disciplinas esto no se plantea, pero ejemplo un arquitecto no cambia de golpe para ser médico… Para llegar conocer la métrica teatral de las burbujas es necesaria mucho trabajo, dedicación completa es poca. Es cierto que no ha habido este reconocimiento, pero lo que siento es no tener acceso al público. A mí lo que me interesa es poder estar en un escenario y que la gente me venga a ver, no un reconocimiento publico. Pero para que te vengan a ver es necesario una difusión mediática. Me siento poco conectado con el público porque los que están en medio no han apostado abiertamente por mi. En cambio, en otros circuitos europeos si lo han hecho. En Francia, por ejemplo, estoy como quien dice apadrinado. Incluso creen que soy francés, me llamam “Pep Bú”, y yo les digo que no, que soy catalán y se sorprenden.

 

 

¿A qué se debe la incorporación de Luis Bevià en el escenario? ¿Se sentía solo?
Yo siempre he actuado con actores, nunca he estado solo en el escenario. En la tele, cuando salgo 4 o 5 minutos, sí actúo solo, pero es porque no hay tiempo de presentar otro personaje. En “Sabó sabó” éramos tres, en “Bufaplanetes” éramos dos, en “Ambrossia” dos… Con uno solo en el escenario costaría romper la estructura. Yo solo

sería solo un señor haciendo burbujas de una forma experimental. Entre dos hay un juego teatral interesante, de confabulación, de picardía y de contrapunto. Entre dos a veces se producen situaciones cómicas que oxigenan el ambiente del escenario y se prestan a empezar otro experimento con las burbujas. Luis Bevià hace una aportación importante de soporte escénico y de treatralidad. La treatralidad es muy fina, porque estamos hablando de unos personajes que están en el escenario y que deben tener una actitud, aunque estén con una burbuja o leyendo un libro, deben tener una actitud precisa que debe cuidarse mucho.

 

 

¿Para hacer burbujas es necesario un don especial o es cuestión de técnica?
Más bien diría que es cuestión de paciencia, y de ser testarudo; de no rendirse nunca y querer llegar más allá de los limites. La burbuja es un elemento tan frágil y tan delicado que sabes que nunca lo podrás regular ni dominar del todo pero sí hacer muchas cosas con ella. Es un elemento vivo por su tensión, fragilidad,… Es un continente que dentro puedes ponerle luz, humo, puedes moverla, cortarla… Toda esta manipulación se escapa de la lógica, y el elemento sorpresa es muy importante.

 

 

En “Diàfan” se leen poemas de Brossa y un texto del director del Museu de la Ciencia, Jorge Wagensberg. ¿Por qué escogió a estas dos figuras?

Con Jorge Wagensberg nos hemos reencontrado hace poco, y ya nos conocíamos pero hace poco nos hemos visto otra vez para hacer proyectos juntos en el Museu de la Ciencia. Le comenté estrenábamos “Diàfan” y le pedí un texto para el programa de mano, aceptó y ahí está. Es tan bonito que lo decimos también en el escenario.
Por lo que respecta a Brossa, pedí a Pepa Llopis, compañera de Brossa y presidenta de la Fundación Joan Brossa, permiso para poder utilizar estos poemas aquí. Dijo que si y ya está.

 

 

Por un lado, Brossa forma parte del mundo de la poesía y por otro Wagensberg es un representante del mundo científico. ¿Estos dos personajes no sirven también para explicar la unión entre la parte física de las burbujas con la dimensión poética que les da?
La burbuja adquiere dimensión poética en el momento que le das color y la manipulas. Pero tienes que partir de una base física. Me gusta mostrar a la gente que hay una parte de “tocar de peus a terra” tan estricta y tan exigente que sin ella no habría burbujas. Si mientras hago el espectáculo no pensara “Aquí hay una gota, auí lo otro…” Y no tuviera conocimiento de todo lo que pasa, no podría hacer lo que hago. La física te la conoces por años, por familiaridad. Me gustó el texto de Wagensberg por lo áspero de la explicación física, pero al mismo tiempo también abre la puerta a la otra dimensión. Pero la poesía viene sola. Cuando ves a una burbuja atrapada entre dos que va dando vueltas no te lo crees, pero es gracias a esta física, gracias a que la controlas y la llevas a esta medida. Si no intentara encontrar la magia a través de los conocimientos de la física, entonces lo que hago ya no seria espectáculo.

 

 

¿Para terminar, la Navidad y las burbujas tienen un feeling especial?
Si te refieres a la Navidad comercial y consumista… Para mí es una burbuja de consumo que no lleva a ninguna parte, más bien nos lleva a pensar que si no regalamos nada por los Reyes a nadie, ya no estamos haciendo vida ni comunicándonos. Antes había el “caga-tió” y ya está.
La tradición irá cambiando y a medida que pase el tiempo quizá haremos regalos también el día de la Immaculada -el 8 de diciembre-, y también por el día de la Constitución, más el día de Navidad, el fin de año y los Reyes… Haremos regalos porque nos lo mandan. La verdad es que yo no me siento nada vinculado a estas burbujas de Navidad. Que las bolas del árbol navideño se parecen a las burbujas… Quizá si. También hay el hecho de que un espectáculo de estas características se presta a que venga todo el mundo con la familia. Aunque no me gusta que se diga que es un espectáculo infantil, en absoluto, ni tampoco para gente de la tercera edad ni para jóvenes de entre 25-30 años. El teatro mínimamente bien hecho tiene que ser para cualquier persona.

La Navidad a mí no me dice nada, al contrario, me duele esta utilización tan consumista de las fiestas. Al fin y al cabo, ¿qué es la navidad? Al solsticio de verano le hemos puesto sant Joan , y al de invierno que nació este señor que, con todos los respetos, se dice Jesucristo… En realidad, estamos celebrando el día más largo y el más corto del año. Aquí sí me apuntaba con las burbujas, porque las burbujas son como planetas, como soles, tienen la misma forma que el universo, aquí sí me apuntaba. Sea como sea, estoy seguro que quien viene a ver el espectáculo no está pensando en la Navidad.

[Tornar a l'índex]