Pep Gatell
director de La Fura dels Baus
23-IV-2004
Pep Gatell (Barcelona, 1958), es uno de los seis directores de La Fura dels Baus, compañía de teatro que de celebración ya que en 2004 cumple un cuarto de siglo de vida.
¿En qué habéis cambiado en estos 25 años?
Para empezar no somos los mismos, tres cayeron por el camino; pero los seis que quedamos somos cofundadores.
¿Se puede decir que se mantiene la esencia de La Fura dels Baus?
La esencia es la misma, más que nada, porque no sabemos hacerlo de otra manera. Todo lo aprendimos en casa, para decirlo de algún modo, ninguno fue a estudiar. Lo que sí hemos cambiado es en la forma de desarrollar los espectáculos: somos varias Furas a la vez. Dependiendo de lo que tengamos que hacer, Álex, Carlos o Pere trabajan con actores y colaboradores externos, por ejemplo. Pero la esencia de cómo se construye cada espectáculo continúa siendo la misma. El diálogo entre nosotros, la fricción y la libertad de decir cada uno lo que piensa continua siendo la misma.
Lo que sí ha cambiado es la concepción de las instituciones hacia vosotros, es decir, de aquellos que os contratan…
Sí, pero no económicamente. Bueno, quizá ahora que hemos cumplido 25 años se han estirado un poco más, pero tampoco podemos lanzar cohetes. Tenemos que luchar cada día y buscarnos la vida.
Empezásteis con un carro y una mula yendo de pueblo en pueblo, y ahora tenéis un rompehielos con el que tenéis previsto dar la vuelta al mundo… un cambio bastante heavy.
Pero en 25 años suceden muchas cosas… a ver, cuando empiezas con una mula es porque es lo que hay. El rompehielos que compramos era muy barato, pura chatarra, casi valía más el hierro que el barco en si. Lo más caro ha sido arreglarlo para adaptarlo y hacerlo accesible a la gente, y crear una especie de teatro adentro del barco.
Por cierto, ¿qué tal fue el espectáculo de fin de año en Génova? ¿En qué estado llega el Naumón a Barcelona?
La de Génova fue una fiesta para cien mil personas. No teníamos pensado un espectáculo para tanta gente, pero tuvimos suerte que habían otras cosas para celebrar el fin de año. En todo caso, la gente se lo pasó muy bien. Es el primer año que lo tenemos y estamos sufriendo un poco la novedad del barco. Vamos aprendiendo sobre la marcha, sobretodo los aspectos técnicos: cómo se ilumina, como se ubica en un puerto, qué debe haber dentro y fuera… Ahora lo estamos pagando a nivel de energía y de dinero, pero pasa como en todo. Creo que el Naumon estará maduro dentro de cuatro años. Me refiero a acostumbrarnos a él y a sacarle un rendimiento de explotación. La verdad es que de momento somos unos pardillos con el barco, pero cada vez irá mejorando.
La Fura siempre habéis ido acompañados de la transgresión, la polémica se ha convertido casi en vuestro distintivo…
La vida te transgrede cada día. Hay muchas cosas que te ponen violento y muchas otras que te enamoran. Nosotros, y los que se dedican a montar espectáculos para que los vea la gentes, reflejamos una selección de cosas que ocurren cada día. Cuando nos hemos enfrentado a obras o mitos clásicos, no las hemos trasladado a nivel museístico, sino que las hemos llevado a nuestra forma de ver la vida, y mediante herramientas usadas cotidianamente. Eso provoca que el lenguaje de la Fura sea contemporáneo, a veces violento, otras muy poético… pero así es la vida, muy rica. En nuestra época te suceden decenas de cosas diferentes en un día. En la vida de nuestros antepasados los cambios se producían con más lentitud en el tiempo. Ahora los contrastes son mayores, y los espectáculos tienen que reflejar esta media del tiempo, para que sea atractivo y la gente se sienta identificada.
¿La polémica no es nada premeditado?
A priori no nos interesa. Hay artistas que creen que la polémica es un valor en si mismo, nosotros no. Nos interesa la historia, pero que termine siendo polémica es algo que surge del roce del equipo creativo, de la ceremonia de fricción a la hora de crear. Desde que uno de nosotros dice “quiero hacer esto” hasta que el espectáculo sale a la luz aparecen treinta críticas. Esta fricción es lo que enriquece nuestro lenguaje. Lo que ve el espectador es una piedra pulida. La polémica no es nada premeditado, como tampoco nos fijamos en la moda. Es más, a veces creamos polémicas olvidadas; cuando tomas un clásico te das cuenta de que en otros tiempos las polémicas eran las mismas pero en otro formato. Lo que hacemos nosotros es cambiar el soporte. Las polémicas son cuatro: amamos, odiamos, vivimos, morimos, cagamos y meamos, no hay nada más. Los humanos somos bastante limitados. Luego hay millones de matices para contarlo, y eso hacemos nosotros, pulir el lenguaje.
¿Con qué espectáculo te quedas de los que habeis hecho en este cuarto de siglo?
Con los que aún no hemos hecho. Siempre piensas que los mejores son los más antiguos; los recientes no te gustan porque siempre les cambiarías cosas. Esta insatisfacción es lo que hace que la Fura continúe viva y con ganas de mejorar. Por eso me quedaría con los que aún tienen que venir. Cada vez sabemos cómo hacerlos mejor y quizá también hemos perdido ingenuidad. De todas formas, lo del barco demuestra que aún somos ingenuos. Buscar lo difícil y arriesgarse mantiene este punto sano de ingenuidad, y es que, al fin y al cabo, es lo que aporta frescura y viveza a los espectáculos.
¿Cómo te gusta definiros, una compañía, un colectivo…?
Ya no sé qué somos. Es difícil definirnos ahora… quizá una especie de fábrica creativa. No somos seis creativos que funcionamos juntos, sino seis creativos muy abiertos que hacemos las cosas con mucha gente. Cuando La Fura empezó éramos un círculo pequeño, y con el tiempo los anillos han crecido y han aparecido otros alrededor, que enriquecen y se retroalimentan de La Fura.
¿En qué consistirá la fiesta de los 25 años de La Fura del próximo 15 de mayo?
Queremos juntar a todos aquellos que han trabajado alguna vez con la Fura. Se tratará de decirles “aquí estamos, gracias”, y celebrar lo bueno y lo malo que hemos pasado juntos. Hay mucha gente que ha dejado una parte de su vida en la Fura dels Baus; sangre, piel, unos se han enfadado, otros se han hecho novios… ¡los hay que viven juntos tras trabajar en la Fura!
¿Los Juegos Olímpicos fueron un salto importante o un espectáculo más?
Significó una nueva manera de trabajar. Hasta los Juegos Olímpicos del 1992, más o menos, el círculo de La Fura era centrípeto y bastante concéntrico alrededor de un núcleo. Los Juegos Olímpicos nos obligaron a cambiar un poco de estilo. Por ejemplo, nos dijeron qué podíamos hacer y qué no, a pesar de que luego nos saltásemos un poco las normas -no es que existiera censura, pero sí que tuvimos que jugar entre dos aguas-. Otro cambio fue trabajar con un músico que no era de La Fura, Sakamoto. Además, la dimensión de todo aquello nos obligó a abrirnos como una magrana e ir a buscar colaboradores para poder cumplir el reto. El formato cambió radicalmente. Antes hacíamos espectáculos para mil personas y, de golpe, nos enfrentamos a un espectáculo para treinta o cincuenta mil. Fue una bestialidad que nos obligó a cambiar de actitud.
Además, os dieron mucha publicidad…
Sí, nosotros ya teníamos repercusión en los festivales internacionales, pero nuestra concepción a nivel popular creció mucho. Gracias a la mayor demanda, tuvimos que crear diferentes núcleos y funcionar por separado..
¿Y ahora, con el Fórum, cómo os lo tomáis?
Al igual que mucha gente, no hemos entrado demasiado en toda esa historia. Creo que han cogido muchas cosas y han intentado ponerlas todas juntas. Supongo que después de este Fórum sabremos qué demonios era. Pero es una buena propuesta para que tenga lugar y, una vez haya terminado, podamos reflexionar en como no se deben hacer muchas cosas y aprender. Aprovechar lo bueno y quitar lo malo. Pero es normal que sucedan estas cosas la primera vez que se hace algo.
¿Entiendes la crítica que se ha dirigido a la organización del Fórum por su complicidad con varias multinacionales?
Yo entiendo que las personas que han hecho el Fórum han necesitado pactar con todo el mundo. Ahora no critico el Fórum, porque creo que la crítica constructiva se deberá hacer una vez haya terminado. Ahora soy un espectador, colaboro en él porque me llamaron e intentaré hacerlo lo mejor posible, pero no creo que sea algo muy cohesionado… iremos a ver qué pasa. Esto no es una crítica, sino una realidad. Si hacemos otro Fórum dentro de cuatro años, aquí o en otra ciudad, podremos aprender de este. En todo caso, siempre es bueno hacer cosa nuevas y, al mismo precio, tendremos un nuevo skyline en Barcelona.
[Tornar a l'índex]



RSS Feed